La inhibición de la movilidad mitocondrial podría ser la clave para prevenir las metástasis

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Las mitocondrias son los orgánulos responsables de procesar los nutrientes y el oxígeno para generar energía para las células. Unas mitocondrias que si bien constituyen las centrales energéticas de todas y cada una de las células sanas del organismo, no parecen tener una potencia suficiente para suplir las necesidades de las células tumorales. O por lo menos, así se ha creído hasta hace pocos años. Sin embargo, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Wistar en Filadelfia (EE.UU.) ha identificado una nueva vía que, con una participación directa de las mitocondrias, aporta energía para la proliferación y, sobre todo, la migración a otros órganos de las células tumorales, lo que abre la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos frente a diversos tipos de cáncer. Como explica Dario C. Altieri, director de esta investigación publicada en la revista «Nature Communications», «la comunidad científica ha estado obviando un aspecto fundamental del metabolismo del cáncer porque hemos pasado por alto el papel de las mitocondrias y de los procesos metabólicos oxidativos en las enfermedades oncológicas. Nuestros hallazgos, así como los alcanzados por otros trabajos publicados en los últimos años, abren la vía para una nueva investigación en este campo. Y es que se requieren más estudios para evaluar el papel de las mitocondrias en el metabolismo tumoral». Posicionamiento mitocondrial
Las células tumorales, dada su elevada tasa de reproducción –o ‘proliferación’– y movilidad –por ejemplo, para migrar y colonizar otros órganos, esto es, el proceso denominado ‘metástasis’–, tienen unos requerimientos energéticos muy superiores a los de las células sanas. En consecuencia, estas células cancerígenas no pueden supeditar su aporte de energía a las mitocondrias y el oxígeno –cuya concentración es mínima en los tejidos tumorales dado que es consumido rápidamente por las células y no llega a alcanzar para todas– y deben buscar otras fuentes ‘alternativas’. Un fenómeno conocido en el mundo científico como ‘efecto Warburg’ que, dado que ha sido confirmado en numerosos estudios, ha provocado que el papel de las mitocondrias haya sido tradicionalmente ignorado en la investigación del cáncer. Una decisión que ahora, como muestra el nuevo estudio, parece completamente errónea. El nuevo trabajo muestra que las mitocondrias en las células tumorales se sitúan cerca de la membrana celular y proporcionan la energía para el movimiento. Un comportamiento celular que hasta ahora solo se había observado en las neuronas. Nuestro estudio abre nuevas opciones terapéuticas potenciales para las enfermedades metastásicasCecilia Caino Y estas células tumorales, ¿cómo hacen para posicionar las mitocondrias junto a sus membranas? Pues igual que hacen las neuronas, utilizan las proteínas encargadas de controlar el movimiento mitocondrial. Y para ello, reprograman esta red proteínas para que ‘traslade’ a las mitocondrias al lugar en el que donde sean necesarias –en este caso, próximas a la membrana. Es más; el estudio también muestra que una de las proteínas de esta red, denominada ‘sintafilina’ (SNPH), inhibe la migración tumoral al inhibir el movimiento celular en las células del cáncer de próstata. Así, y a través de la inhibición de la expresión de esta proteína, las células tumorales de próstata consiguen que sus mitocondrias se trasladen desde sus posiciones típicas –alrededor del núcleo celular– a zonas próximas a las membranas. Y esta ‘reprogramación’ de la sintafilina, ¿es exclusiva del cáncer de próstata? Pues no. La evaluación de los niveles de expresión del gen ‘SNPH’ en biopsias tomadas a pacientes con tumores epiteliales y enfermedades hematológicas mostró que los niveles reducidos de sintafilina se correlacionaban con la progresión de la enfermedad y, por ende, con un peor pronóstico. Frenar las metástasis
En definitiva, el estudio confirma el importante papel que juegan las mitocondrias en el desarrollo tumoral, muy especialmente en la metástasis a órganos distantes. Como indica Cecilia Caino, co-autora de la investigación, «en nuestro trabajo hemos sido capaces de establecer una correlación entre esta vía proteínica y la progresión y supervivencia de la enfermedad en distintos tipos de cáncer, no solo en el de próstata. Esto indica que estamos tratando con un mecanismo general de la supresión de la metástasis. Es decir, que no es específica de un único tipo de tumor. Nuestros resultados tienen importantes implicaciones clínicas, pues algunas de las proteínas de esta red son susceptibles a los fármacos y, por tanto, se abren nuevas opciones terapéuticas potenciales para las enfermedades metastásicas».

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