Dieta medieval, así se alimentaban en la época

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En una época donde no existían los nutriólogos ni los gurús expertos en fitness de Instagram, existía algo llamado Regimen Sanitatis Salernitanum, un escrito que los médicos diseñaron especialmente para la realeza inglesa. Sirvió como una de las guías de alimentación más populares en Europa durante aproximadamente 600 años, y en ella se incluían desde remedios para varias enfermedades hasta brebajes para incrementar la fertilidad o detener el sangrado nasal, dependiendo del problema que se tuviera en determinado momento.

Pese a que muchos remedios hoy serían considerados una locura, dicen​ que la comida medieval era más saludable que la moderna, sobre todo por la ausencia de azúcar refinado que dejó los dientes de los hombres de las cavernas en condiciones prístinas. Incluso la dieta rica en carbohidratos de un campesino medieval era mucho más rica en comparación con los estándares nutricionales actuales, sobre todo por las fuentes de proteínas limpias como los guisantes, lentejas y el pescado.

 

Dieta saludable pero escaza.

Sin embargo, eso no quiere decir que la comida medieval fuera una maravilla inagotable. Fenómenos incontrolables como el clima a menudo daban lugar a cosechas pobres y a una baja disponibilidad de alimentos, donde las personas hacían lo mejor que podían con los recursos que tenían a disposición. Entonces, ¿cómo era la comida medieval para el habitante promedio?

La mayoría de las personas probablemente consumían una dieta consistente en granos, frijoles y carne. El pan servía como una fuente efectiva y barata de calorías, algo muy importante a tener en cuenta sobre todo cuando se era un campesino con una jornada laboral de hasta 12 horas.

De hecho, el pan era tan importante en la Edad Media que los panaderos comerciales formaban cooperativas autorreguladas llamadas gremios, que requerían el pago de cuotas a cambio de diversas formas de protección, incluyendo seguros y la garantía de bajos precios en la compra de materia prima.

Contando principalmente con cebada, centeno y avena entre sus cultivos, un campesino acomodado se podía permitir el consumo de hasta 3 libras de granos en un solo día, a menudo en forma de hojuelas de avena o incluso cocinados en un horno, una forma fácil y efectiva de agregar un extra de 1500 calorías a cualquier comida.

 

La explosión de leguminosas.

Tras la expansión del cultivo de leguminosas en el siglo X, la adición de frijoles a la dieta promedio permitió incluso a aquellos trabajadores más pobres agregar porciones vitales de proteínas a sus rutinas nutricionalesdiarias.

Como esta clase de cultivo era barata y de fácil acceso, se impulsó una fuerza de trabajo más resistente que no sólo incrementó su producción manual, sino también el número de prole. En unos cuantos siglos, la población de Europa se duplicó en tamaño, una proeza atribuida en gran parte a las leguminosas que se cultivaron en la Edad Media.

Pese a la prevalencia de las leguminosas en la sociedad medieval, la carne todavía se consideraba una elección común para la obtención de proteína, aunque no siempre estaba a disposición de todo mundo, especialmente aquellos menos favorecidos. Pero tampoco para los ricos la carne fue abundante, así que en la época medieval se conformaban con cualquier tipo de carne que pudieran obtener: por lo general, la carne provenía de aves como los cisnes, grullas y pavorreales. También se recurría a los peces y mamíferos marinos, como las ballenas, focas e incluso marsopas.

El cerdo era considerado un manjar entre todas las comidas medievales, y en las fiestas​típicamente se servía un pastel de carne compuesto por las entrañas de un ciervo. Cualquiera que fuera el tipo de carne utilizado, cada platillo era mejorado por una generosa pizca de especias, principalmente clavo de olor, canela y nuez moscada.

 

Comida rápida en el medievo.

Además de estas fuentes básicas de alimento, la comida medieval se parecía a la nuestra en formas que muchos muy probablemente pasarían por alto. El uso de leche vegetal es un fenómeno bastante reciente en la cultura occidental, aunque la variedad de moda en la actualidad, la almendra, era muy común en la era medieval.

Inicialmente creada como una alternativa a la leche animal durante los días de ayuno declarados por la Iglesia, la leche, junto con la mantequilla de almendras y nuez, se convirtió en una opción económica y práctica gracias a su larga vida útil sin refrigeración.

Y uno de los aspectos más sorprendentes de la vida medieval era que en las calles de Europa no faltaban los comedores comunitarios de comida rápida. Evidentemente no se ofrecía un menú que consistía en hamburguesas, frituras o helados que se pueden encontrar en la actualidad en cualquier fuente de sodas. La era medieval contaba con su propia forma de establecimiento de comida rápida donde generalmente se servían alimentos listos para el desayuno tales como panqueques y waffles, también podían adquirirse pequeños pasteles de carne para comer fácilmente en el camino.

A diferencia de los modernos restaurantes de comida rápida, que sirven para conveniencia,los restaurantes de la Edad Media nacieron de la necesidad, a menudo ofreciendo alimento a los artesanos y a los habitantes urbanos más desfavorecidos cuyas casas no estaban equipadas con utensilios de cocina.

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