Este hombre pilló a unas mujeres desnudas bañándose en su estanque. ¡Y Mira Lo Que Hizo!

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La curiosidad siempre ha sido parte de nuestra manera de ser, como seres humanos. Es inevitable que por lo menos una cosa al día no nos parezca curiosa.

Pero eso no siempre es bueno, ya que el dicho de “la curiosidad mató al gato” es más que cierto en muchos casos.

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A veces la curiosidad nos puede llevar a cometer imprudencias, y de allí puedes crearse innumerables escenarios incomodos y sin resolución. El chisme siempre ha estado ligado a nuestra tradición cuentista. El chisme llama y es entretenido, por lo mismo es un medio de comunicación tan eficaz.

Aunque dependiendo de cómo se maneje, el chismosear o curiosear puede ser mal visto. Uno siempre debe mantener un margen de discreción. Un punto ciego donde uno observe y no sea observado. Algo parecido al relato que estás a punto de leer.

La historia de un hombre que espió a dos mujeres en un estanque

Esta es la historia de un hombre de alta edad llamado Ron, él es dueño de una gran granja en el estado de Florida. La granja de Ron tiene un estanque muy amplio en la parte trasera. Desde hace un tiempo considerable, Ron tomó la decisión de acondicionar el estanque lo suficiente como para que él pudiera bañarse.

Puso mesas, unas cuantas sillas, manteles y unos naranjos y tilos. Todo muy al estilo rural y picnic. Ideal para el campo. Días después, Ron decidió visitar el estanque de noche, ya que tenía mucho tiempo que no iba a echarle un ojo a las instalaciones con las cuales acondicionó el lugar.

Ron iba camino al estanque con un balde para recoger frutos de los naranjos que había sembrado, pero a medida que avanza al lugar, podía escuchar ruidos extraños, específicamente risas y voces. En el momento que llega, puede notar a dos mujeres jóvenes bañándose sin ropa en su estanque.

Ron les hace saber que se encuentra en el sitio, y las mujeres aterradas se sumergen en el agua. En eso una de las mujeres le grita a Ron lo siguiente “No vamos a salir de aquí hasta que usted se vaya, ¿no ve que estamos sin ropa?” A lo que Ron responde con una gran mueca: “No he venido a verlas bañarse, ni a verlas, no las quiero ver como Dios las trajo al mundo”

Sosteniendo el balde que había llevado le sigue gritando a las mujeres en la distancia: “Vine exclusivamente a alimentar al caimán que vive allí”

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