Infección Estomacal O Intoxicación Alimentaria: Cómo Diferenciarlas

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La infección estomacal, también conocida como gastroenteritis viral, es la inflamación del estómago e intestinos causada por virus que provocan vómitos o diarrea, como síntomas principales.

Aun cuando las señales puedan ser similares, la gastroenteritis viral no hace referencia a problemas causados por bacterias, parásitos, alimentos o medicamentos.

Será el médico el que defina tras analizar al paciente si la diarrea es consecuencia de un virus u otro factor.

La intoxicación alimentaria es una enfermedad por la ingesta de alimentos contentivos de organismos dañinos al cuerpo, como bacterias y parásitos hallados en la carne cruda, pollo, pescados y huevos, que pueden propagarse a otras comidas.

Esta intoxicación ocurrirá por alimentos no resguardados o almacenados por mucho tiempo. También por la falta o el mal lavado de las manos antes de tocar la comida.

Se estima que alrededor de 48 millones de personas en Estados Unidos sufren de intoxicación alimentaria cada año.

Síntomas de infección estomacal y de intoxicación alimentaria

Infección estomacal o gastroenteritis viral

Aunque pueden manifestarse otras condiciones, los principales síntomas de la gastroenteritis viral son la diarrea y el vómito. A estos se suman:

Náuseas.

Calambres estomacales.

Fiebre.

Dolores articulares y musculares.

Estos síntomas se manifiestan entre 24 o 48 horas después de la infección y pueden durar de entre uno y 10 días, dependiendo del virus que la causó.

Aunque para la mayoría de los pacientes no se trata de una condición seria, una de la que frecuentemente se sana sin complicaciones a largo plazo, la gastroenteritis viral podría tornarse delicada en personas que no toman suficientes fluidos para restituir los perdidos en el vómito y la diarrea, como ocurre con niños pequeños, ancianos y pacientes con deficiencias que corren riesgo de deshidratación.

Pacientes con el sistema inmune comprometido podrían sufrir una gastroenteritis muy seria, con más vómitos y diarrea. El riesgo de deshidratación en estos casos es mayor, lo que podría conllevar a una hospitalización.

Intoxicación alimentaria

Los síntomas de esta condición afectan al estómago e intestinos, siendo la diarrea la señal más frecuente. Otras manifestaciones podrían ser:

Náuseas.

Vómitos.

Diarrea acuosa o estreñimiento.

Dolor y calambres abdominales.

Fiebre.

Fatiga.

Dolores musculares.

Transpiración.

Dolor de cabeza.

Sed.

Malestar general.

Heces o vómito con sangre, calambres abdominales muy fuertes, shock (que puede producir fallas múltiples en los órganos que conllevan a complicaciones potencialmente fatales) y pérdida de consciencia, son síntomas de una intoxicación muy severa.

Los signos de una intoxicación alimentaria suelen manifestarse de entre 2 a 6 horas después de la exposición inicial al alimento contaminado. No deberían durar más de 2 días. Aunque puede ocurrir en personas de cualquier edad, es más frecuente en bebés, niños y ancianos.

Pese a que esta intoxicación no acostumbra ser fatal, la producida por la bacteria, Clostridium botulinum, que causa botulismo sí podría poner en riesgo la vida.

El botulismo es una intoxicación que entre otros síntomas puede causar visión borrosa, caída de los parpados y dificultad para hablar, porque la bacteria libera toxinas que afectan al sistema nervioso.

Causas de infección estomacal e intoxicación alimentaria

Infección estomacal

La gastroenteritis viral es una infección estacional muy contagiosa transmitida fácilmente por el contacto directo con un enfermo, tan simple como con un apretón de manos.

La persona la contraerá también por contacto con heces o vómitos infectados y con objetos y superficies de alimentos o bebidas contaminadas. Se sabe que es un virus que causa epidemias en invierno.

El norovirus, rotavirus y adenovirus son de los más frecuentes causantes de este tipo de problemas estomacales.

El primero de estos virus es típicamente estacional. Prevalece en Europa y Norteamérica principalmente en invierno.

El norovirus se transmite fácilmente por vía fecal-oral a través de una bebida o alimento contaminado, lo que le hace fácil de propagarse en sitios con aglomeración de personas como asilos, hospitales, cuarteles o cruceros. La contaminación dentro de una misma familia también es común.

El contagio en niños de gastroenteritis por este virus es frecuente por la costumbre que tienen de llevarse los dedos a la boca.

Aunque los adultos no suelen desarrollar los síntomas al contaminarse con el rotavirus, sí pueden transmitirlo a los niños. La medicina ofrece una vacuna eficaz para prevenir la gastroenteritis en pequeños causada por este microorganismo.

El adenovirus también puede favorecer a epidemias de gastroenteritis. La transmisión del virus digestivo generalmente ocurre por contacto fecal-oral, por el mal lavado de manos o por la ingesta de alimentos o agua contaminada.

Intoxicación alimentaria

La intoxicación alimentaria ocurre al ingerir alimentos o bebidas contaminadas con bacterias, parásitos o virus. Las siguientes son las causas más frecuentes de contaminación de alimentos.

Durante el procesamiento

Hay bacterias en los intestinos de los animales sanos que se utilizan como alimentos. Si estas entran en contacto con carne o aves durante su procesamiento, las comidas se contaminarán.

El Campylobacter, Staphylococcus aureus, Salmonella y la Escherichia coli, son agentes con potencial para infectar un alimento.

Los alimentos enlatados sin envasar correctamente también son factores de riesgo, pues pueden contener organismos invasores peligrosos.

Durante el crecimiento y lavado de alimentos

Las frutas y vegetales frescos se contaminarán al ser lavados o rociados con agua contaminada con desechos de animales o cloacas humanas, lo que favorecerá a la transmisión de bacterias como la E. coli, presente en este tipo de líquidos.

Durante la manipulación de los alimentos

Los alimentos podrían contaminarse al ser tocados por una persona infectada o al entrar en contacto con cualquier cosa también contaminada. El riesgo de contaminar vegetales será muy alto si, por ejemplo, se emplea la misma tabla tanto para cortar legumbres como para preparar carne cruda. También habrá riesgos si la persona que corta o manipula un alimento no se lava antes las manos.

Por medio del ambiente

Microorganismos dañinos hallados en el polvo y el agua y la carne poco cocinada, podrían contaminar los alimentos y causar intoxicación alimentaria, respectivamente. A estas causas se suman:

Huevos crudos o poco cocidos.

Quesos, leche y jugos no pasteurizados.

Pescados crudos u ostras.

Arroz poco cocido.

Frutas y verduras mal lavadas.

Posibles complicaciones de infecciones estomacales e intoxicaciones alimentarias

Las infecciones estomacales e intoxicaciones alimentarias pueden conllevar a la deshidratación y a otras complicaciones, si no son superadas en varios días.

La deshidratación se manifiesta con resequedad en la boca, garganta y piel, con calambres musculares, debilidad y disminución en la cantidad y orina oscura. Se suman otros síntomas:

Ojos hundidos.

Sed excesiva.

Caída en la presión arterial.

Mareos.

Desmayos.

Pañales secos y poca producción lagrimal son síntomas de deshidratación en bebés.

La gastroenteritis podría implicar deshidrataciones graves en recién nacidos, bebés y niños pequeños, porque estos tienen una cantidad de agua corporal proporcionalmente superior a la de los adultos, líquido esencial para el correcto funcionamiento del organismo.

Personas con un sistema inmunológico frágil corren más riesgo de sufrir complicaciones por infecciones estomacales o intoxicación alimentaria. Se asistirá al médico inmediatamente al notar cualquiera de los síntomas repasados.

Tratamiento para infecciones estomacales e intoxicaciones alimentarias

Infección estomacal

Pese a que los síntomas de una infección estomacal suelen causar debilidad, no requieren necesariamente de un tratamiento médico.

Aunque en la mayoría de los casos la diarrea, las náuseas y los demás signos desaparecen en pocos días, lo más prudente será que, por ser contagiosa, el paciente repose y no salga de casa por el mayor tiempo posible.

El tratamiento ideal para tratar la gastroenteritis viral será evitar la deshidratación, una que se prevendrá al ingerir pequeñas cantidades de agua regularmente. Lo mejor será no esforzarse y esperar la recuperación del organismo ante las náuseas y el vómito.

El alcohol y las bebidas gaseosas irritan el sistema digestivo favoreciendo a agravar la diarrea.

La deshidratación será combatida también con soluciones de rehidratación de venta en farmacias e ingiriendo líquidos con electrolitos como el Gatorade, contenidos que ayudarán a restablecer el equilibrio hídrico del cuerpo. Los jugos de frutas o refrigerantes no servirán porque no son remplazantes de estas sustancia contentivas de iones libres.

El médico recetará un tratamiento para aliviar los dolores estomacales, disminuir las náuseas o tratar la diarrea, solo cuando los síntomas sean muy intensos.

Lo ideal será no comer para permitir la recuperación del tracto digestivo durante las primeras horas después de manifestarse los síntomas. Luego se retomará la alimentación pero con una dieta especial que comenzará con alimentos blandos, entre ellos:

Cereales.

Papas.

Plátanos.

Pan.

Vegetales.

Manzanas frescas.

Yogur natural.

Se evitarán los lácteos, la cafeína y las comidas con picantes.

Intoxicación alimentaria

Se contactará al médico inmediatamente con los siguientes síntomas:

Sangre o pus en las heces.

Diarrea de más de 2 días en bebés y niños pequeños y que supere los 5 días en adultos.

Diarrea constante con fiebre de más de 38º C.

Síntomas de deshidratación que incluyan sed exagerada y fatiga.

Síntomas de botulismo.

El tratamiento de una intoxicación alimentaria dependerá del origen y la gravedad de la misma. Aunque muchos pacientes sanan en pocos días sin tratamiento, se consultará al médico si esta se mantiene por más de una semana.

Los doctores suelen programar un tratamiento que consiste en reponer líquidos perdidos por vía endovenosa, para recuperar nutrientes esenciales rápidamente. Una antibioticoterapia podría ser aplicada con una intoxicación bacteriana de síntomas graves. Esta es especialmente indicada en el embarazo para disminuir el riesgo de contaminación del feto.

Una intoxicación leve podría responder bien con solo reposo y medicación para disminuir la fiebre. Será necesaria la administración de esteroides solo en casos extremos que puedan conducir a problemas cardiacos y musculares.

El paciente seguirá una dieta blanda baja en grasas y fibras después de superar la intoxicación. Algunos de los alimentos a incluir por ser poco agresivos serán:

Bananas.

Miel.

Gelatina.

Avena.

Arroz.

Galletas saladas.

Pan tostado.

Compotas de manzana.

Medidas preventivas para infección estomacal e intoxicación alimentaria

Infección estomacal

Las formas de prevención son simples y básicas. Lavar bien y frecuentemente las manos y los alimentos por ser medios de contagio. Lo ideal es que ese tipo de aseo sea antes de comer, al preparar alimentos, después de ir al baño y de cambiar pañales.

No compartir toallas, utensilios, cubiertos y vasos con personas enfermas, se suman a las maneras de prevenir una infección estomacal.

Guardar reposo en casa por al menos 3 días es una forma de recuperarse y de evitar contagiar a otras personas.

Intoxicación alimentaria

A una alimentación balanceada y cuidadosa se suma como factor para prevenir las intoxicaciones alimentarias, a lavar bien las manos, utensilios de cocina, frutas y verduras, lavar con agua caliente y jabón las tablas para cortar alimentos y separar las comidas crudas de las cocinadas. Otros medios de prevención son:

Separar las carnes, aves y peces crudos de otros alimentos durante el almacenamiento.

Cocinar alimentos a una temperatura segura.

Refrigerar o congelar alimentos perecibles.

Descongelar los alimentos con seguridad, nunca a temperatura ambiente.

Revisar que los enlatados no tengan golpes o estén abombados.

Refrigerar cualquier alimento perecedero.

Botar a la basura cualquier comida que tenga apariencia u olor sospechoso.

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