¿Sabes cómo influye la luna en tus emociones?

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La Luna está altamente relacionada con el ser humano y la naturaleza, por siglos se le atribuyeron poderes mágicos y misteriosos. Los hombres antiguos reverenciaban la Luna y muchas culturas crearon leyendas en torno a ella.

Pero más allá de los mitos, nuestro satélite natural es en verdad único y sí ejerce una extraordinaria influencia sobre el planeta y sobre nuestras emociones.

La orquestación de las mareas, su papel en el inicio de la vida terrestre y cómo marca el ritmo y hasta la estabilidad del mundo son algunos de los asombrosos poderes reales de la Luna. Muchos animales se vuelven más activos, sonoros y fértiles cuando brilla la luna llena. Los corales tropicales, por ejemplo, sincronizan su ciclo reproductivo y una noche de luna llena desovan todos a la vez.

Por otro lado, la neurociencia también ha analizado la relación entre la luna y las emociones humanas. Para el neurocientífico Mark Filippi, doctor y autor del Método somático (terapia que regula el bienestar desde el interior), existe una conexión entre las fases de la Luna y cuatro neurotransmisores básicos presentes en el cerebro humano: Primera semana lunar: Acetilcolina; segunda semana lunar: Serotonina; tercera semana lunar: Dopamina; cuarta semana lunar: Norepinefrina (o noradrenalina).

Esto indica que la frecuencia que emana de la luna afecta la frecuencia de la mente, impactando inevitablemente en el control de nuestras emociones, sentimientos y deseos, y éstas, a su vez, en el pensamiento y conducta de cada individuo. Se trata entonces de la inevitable conexión mente y cuerpo del que todos somos testigos y víctimas, en el que según el ciclo lunar podemos sentir una alteración en la ovulación, menstruación, retención de orina, e inclusive problemas cardiovasculares.

Si bien las razones de esta influencia lunar se desconocen de manera específica, se intuye que esto se debe a que el ser humano está compuesto mayoritariamente de agua, que es la sangre que, a su vez, lleva oxígeno, nutrientes y neurotransmisores a diferentes partes del cuerpo. La fuerza de atracción de la Luna permite ejercer un efecto sutil a este sistema acuático de distribución:

«En la tierra hay arroyos, ríos y océanos. En los seres humanos hay canales y meridianos. Todos ellos con influencia mutua».

Luna Nueva/Cuarto Creciente – Acetilcolina

Se trata de la primera semana del ciclo lunar. Nos volvemos más sensibles, aptos a las actividades grupales y más receptivos a lo emocional. Esta semana se caracteriza por mucha energía pero poca concentración: «las personas tienen buena energía y vivacidad, es genial para introducirla a nuevas ideas»; principalmente porque la acetilcolina se asocia con la memoria y el aprendizaje. Por ello se considera que la luna nueva es ideal para iniciar nuevos proyectos, sembrar plantas, ideas, imágenes, intenciones y aprovechar la energía ascendente.

Cuarto Creciente/Luna Llena – Serotonina

Es la segunda semana, la cual posee mucha energía, concentración mental y creatividad. Aquí se recomienda encontrar un espacio solitario para aprovechar los momentos de lucidez en los que participa la serotonina; como por ejemplo, las funciones orgánicas que regulan el estado de ánimo. Nos podemos sentir saciados y plenos, lo cual puede «desbordarse» si no se canaliza en un espacio reflexivo de trabajo y cultivación personal.

Luna Llena/ Cuarto Menguante – Dopamina

La semana de la dopamina, o la ecosomática, es una semana de distracción y divertimento, involucrando las actividades sociales y ecológicas –como la empatía–. Está asociada con las experiencias y estímulos que producen experiencias de placer, recompensa y excitación. En la semana de la dopamina podemos aflojar y disfrutar lo que hemos hecho. También está relacionada con la parte mas maternal de la feminidad, reconocida por la madre bondadosa: Isis, Tonantzin, Shakti, Pachamama, Tara, entre otras.

Cuarto menguante / Luna nueva – Noradrenalina

La semana de lo exosomático es una fase de fight or flight –huir o pelear–, como un estado defensivo en el que intrínsecamente queremos protegernos. Se dice que hay mucho análisis y poca inspiración, pues se trata de un estado hiperbinario, unidireccional y agresivo. Es un regreso, aunque parcial, al cerebro reptiliano: «Si no dilapidamos nuestra energía, será más fácil superar esta semana de fragilidad nerviosa. 

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