Las Principales Enfermedades Por Exceso De Proteínas

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Los atletas y los fisicoculturistas utilizan mucho la dieta alta en proteínas para aumentar su masa muscular. También está muy de moda hacer una dieta alta en proteínas para bajar de peso en personas que no hacen ejercicio.

Pero comer un exceso de proteínas por mucho tiempo puede ser peligroso para algunas personas.

Aquí te explicamos las principales enfermedades que se pueden ocasionar por comer mucha proteína.

¿Qué enfermedades causa el exceso de proteína?

En primer nivel, puedes sufrir deshidratación, estreñimiento, calambres y deficiencia nutricionales.

Pero si insistes en su alto consumo, puedes padecer condiciones que pueden ser fatales e irreversibles, como: enfermedad renal, hepática y de corazón, resistencia a la insulina, diabetes, cáncer prostático, hipotiroidismo, acidosis metabólica y sistema inmunológico disminuido.

Estas son algunas enfermedades que puedes desarrollar por una dieta alta en proteínas:

1. Aumento de colesterol en sangre si consumes mucha proteína de carnes rojas

Ingerir excesivamente proteínas de origen animal (como carnes rojas, huevo o leche) trae consigo un aumento de l consumo de grasas saturadas, lo que a su vez causa el aumento de los niveles de colesterol en tu organismo.

Cuando tienes altos niveles de colesterol en la sangre,  el exceso es depositado en las paredes de los vasos sanguíneos, aumentando la presión arterial, que casi siempre es la primera señal de enfermedad cardiovascular, y eventualmente llevarte a padecer angina de pecho e infartos.

Asimismo, es común que en una dieta alta en proteínas se descuide el consumo de otros nutrientes, como carbohidratos o fibra. Cuando éstos no son ingeridos en cantidades suficientes, los niveles de colesterol suben de forma más rápida porque no tiene nutrientes que contribuyan a bajarlo.

2. Disminución de la función renal y problemas en tus riñones

El alto consumo de proteínas está relacionado con los altos niveles de ácido úrico, que es el creado en la metabolización de las proteínas en el riñón. Los altos niveles de ese ácido son usualmente señales previas de un padecimiento de presión sanguínea alta y enfermedad renal crónica.

En la publicación Annals of Internal Medicine de marzo de 2003, se reportó que el consumo de 10 gramos de proteína se vinculaba estrechamente con una pérdida acelerada de la función renal, pero solo en mujeres que tenían deterioro renal leve.

3. Osteoporosis

El efecto negativo de la alta ingesta de proteínas en la función renal causa que los riñones permitan una pérdida creciente de calcio a través de la orina, lo que puede aumentar el riesgo de sufrir osteoporosis.

Esto ocurre porque el riñón aumenta la eliminación de agua, y con ella desecha también nutrientes que no son absorbidos por el organismo, entre ellos el calcio. Los niveles de calcio disminuyen, los huesos no tienen de dónde captarlo y, como consecuencia, hay osteoporosis.

El exceso de calcio en los riñones puede también ocasionar cálculos renales.

4. Cáncer

Aunque no se puede asegurar que el alto consumo de proteínas causa cáncer directamente, diversos estudios científicos han demostrado que existe una relación entre su ingesta y la enfermedad.

Una investigación publicada en diciembre de 2006 en American Journal of Clinical Nutrition señala que las dietas altas en proteínas están relacionadas con un mayor nivel de una sustancia llamada factor de crecimiento similar a la insulina, también conocida como IGF-1.

El estudio estableció que quienes consumen más de 0.4 gramos de proteína por cada libra del peso corporal, tenían más IGF-1 en su organismo, niveles que se vinculan con cáncer de mama premenopáusico, cáncer de próstata, algunos tipos de cáncer de colon y una expectativa de vida menor.

Como el consumo alto de proteínas está tan intrínsecamente relacionado con los altos niveles de grasas saturadas y colesterol, que no se ha podido determinar cuál de estos factores es determinante en el aumento del riesgo de padecer cáncer.

¿Qué cantidad de proteína puedo consumir al día?

Todavía no se ha determinado una cantidad tope de proteínas que se puedan consumir diariamente, que al ser superado implique el padecimiento de otras enfermedades.

Sin embargo, hay recomendaciones varias sobre la cantidad que debe consumirse al día, para evitar el exceso. Algunas recomendaciones señalan que se debe comer entre 1 y 1.8 gramos por cada kilo de peso al día.

Los lineamientos dietéticos para estadounidenses establecen que los adultos saludables deben ingerir entre el 10% y el 35% de sus calorías diarias en proteínas, lo que equivale a unos 46 gramos para las mujeres y 56 gramos diarios para los hombres.

Sin embargo, aunque no haya una cifra específica, está claro que la cantidad de proteínas que se consumen debe ser limitada. De hecho, si consumes más de lo requerido, no contribuirán a crear músculo sino que lo almacenará como grasa y no lograrás el resultado que buscas.

¿Qué son las proteínas?

Las proteínas son cadenas de aminoácidos unidos por enlaces llamados peptídicos, y se encuentran en todas las células del cuerpo. Las proteínas representan el 20% de nuestro peso total.

Hay proteínas lineales o fibrosas como la queratina, colágeno y elastina.  Su función es ayudar al soporte del cuerpo, conectando tendones y ligamentos, además de la formación y fortalecimiento de piel y uñas.

Por otro lado, también hay proteínas globulares como la actina y miosina, que ayudan a los movimientos musculares.

Además, algunas proteínas que son enzimas ayudan en los procesos químicos como digestión y la producción de energía, entre otros.

Entre las proteínas hormonales se encuentra la insulina, que ayuda a metabolizar la glucosa; la oxitocina, que es la hormona encargada de la contracción uterina durante el parto; y la somatotropina, que es la hormona que ayuda al crecimiento.

Recomendaciones

Para cuidar tus niveles de consumo de proteínas, toma en cuenta las siguientes recomendaciones:

Estar atento a cualquier síntoma de las enfermedades antes mencionadas y acudir a tu médico si notas algo distinto en tu organismo.

Acude en forma periódica a un examen médico, que incluya exámenes de sangre para valorar colesterol, triglicéridos, pruebas de función renal y hepática.

En lugar de solo favorecer los productos de origen animal, agrega a tu dieta alimentos ricos en proteína vegetal como: soya, tofu, quinoa, lentejas, garbanzos, ejotes o judías, arroz, amaranto, algas, chía, guisantes o chícharos, frutos secos, almendras, nueces, avellanas y cacahuate, entre otros.

Recuerda que cada organismo es diferente, consulta con un nutricionista para que calcule tu metabolismo basal y la cantidad de proteínas que puedes consumir diariamente.

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