Prácticamente toda el agua del grifo que consumes está contaminada con plásticos

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Desde hace ya un tiempo nos han advertido del peligro que encierran las micropartículas de plástico.Por increíble que parezca, estos trocitos plásticos están presentes en detergentes, jabones, geles de ducha y hasta perfumes y maquillaje. Y cada vez que te lavas la cara con algún cosmético, 100.000 micropartículas plásticas acaban en algún océano.También somos conscientes de las grandes islas de basura plástica que flotan por las aguas de todo el mundo y de cómo el plástico está alterando la dieta de los peces y convirtiéndolos en adictos al plástico.

Pero estas partículas de plástico no solo afectan a los océanos y a los peces. También a nuestro organismo. Un estudio reciente ha constatado que el peligro de los microplásticos está más cerca de lo que pensamos.

Cada vez que abres el grifo y llenas el vaso de agua, te estás tragando cientos de micropartículas de plástico. Cientos de trocitos minúsculos de un tamaño nanométrico van a parar todos los días al interior de tu organismo. ¿Y lo peor de todo? Es inevitable.

La investigación, realizada por la organización periodística Orb Media en colaboración con científicos de la Universidad Estatal de Nueva York y la Universidad de Minnesota, ha constatado que 8 de cada 10 muestras de agua potable recolectadas en 159 lugares de todo el mundo contenían fibras de plástico microscópicas.

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En concreto, el 83% de las muestras de agua analizadas tenían pequeñas partículas de plástico. Por países, Estados Unidos se lleva el primer puesto con la tasa de contaminación más alta: el 94% del agua corriente analizada tenía fibras de plástico. Los científicos cogieron muestras en lugares tan variopintos como la Torre Trump de Nueva York o varios edficios del congreso y todos estaban contaminados. A EEUU le siguen Líbano e India con un 93,8% y un 82,4%, respectivamente. Los países europeos obtuvieron un índice más bajo de contaminación pero aún así las fibras plásticas se encontraban en el 72% del agua corriente. De promedio, la cantidad de fibras que se concentraban en una muestra de 500 ml de agua variaba de 4,8 en EEUU y 1,9 en Europa.

Y no solo fueron encontradas en agua del grifo: también en agua embotellada y en hogares que utilizaban filtros para purificar el agua.

El problema principal que plantea esta investigación es la sospecha de los científicos de que estas partículas puedan ser perjudiciales para la salud. Aunque por el momento no se puede precisar en qué medida puede afectar al cuerpo humano, se sospecha que estas fibras plásticas se pueden acumular en el intestino humano.

“Nunca habíamos considerado ese riesgo antes”, ha asegurado a Orb Media Tamara Galloway, ecotoxicóloga de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido.

Por países, Estados Unidos se lleva el primer puesto con la tasa de contaminación más alta: el 94% del agua corriente analizada tenía fibras de plástico.

Por ahora, cómo estas micropárticulas han inundado el agua corriente de todo el mundo sigue siendo un misterio. Aunque ya hay varios sospechosos. Por un lado, las lavadoras. Las prendas sintéticas emiten 700.000 fibras microscópicas de plástico por lavado. De estas, tan solo la mitad de ellas se capturan en las plantas depuradoras. El resto acaba en las redes de agua potable que suministran nuestros hogares. Otra fuente de contaminación podría ser el aire. Un estudio realizado en París en 2015 estimó que entre 3 y 10 tonelada de fibras sintéticas caen con las precipitaciones atmosféricas.

Aunque el estudio publicado por Orb Media dibuja un panorama bastante desolador, no está todo perdido. “Dado que el problema del plástico fue creado exclusivamente por la indiferencia de los seres humanos, esta cuestión puede solucionarse prestándole atención”, ha advertido a Orb Media Muhammad Yunus. “Ahora lo que necesitamos es la determinación para hacerlo antes de que sea demasiado tarde”, añadió.

De promedio, la cantidad de fibras que se concentraban en una muestra de 500 ml de agua variaba de 4,8 en EEUU y 1,9 en Europa.

Entre las posibles soluciones se encuentra la creación de sistemas potabilizadores más potentes, instalar mejores filtros en las lavadores y la producción de sustancias más seguras que los plásticos actuales.Un ejemplo de estos productos más conscientes con el medio ambiente son las microperlas biodegradables creadas por un equipo de investigadores de la Universidad de Bath, en Reino Unido. Estas micropartículas se componen de elementos derivados de la celulosa de origen vegetal.

Pero, sobre todo, es necesaria una reducción y una gestión de los residuos plásticos mucho más eficaz. Para evitar así que cada día traguemos cientos de pequeños trozos de plástico escondidos en algo tan simple como un vaso de agua.

 

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