El virus de la polio colabora con el organismo en la destrucción del cáncer

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El poliovirus ataca y destruye muchas células de distintos tipos de cáncer y colabora con el sistema inmune para ayudarle a identificar las células tumorales

Una de las razones por las que los distintos tipos de cáncer resultan tan letales para el ser humano se explica por la capacidad que tienen los tumores de evadir el sistema de defensa del organismo. O lo que es lo mismo, el sistema inmune, que en muchas ocasiones se ve ‘engañado’ por las células tumorales para atenuar, sino silenciar, una respuesta inmunitaria que acabaría con su destrucción. Tal es así que el objetivo de las inmunoterapias es contrarrestar esta manipulación y promover una respuesta tan adecuada como potente. Sin embargo, quizás no haya necesidad de pasar muchos años en el laboratorio para diseñar novedosas inmunoterapias. Y es que es posible que la solución ya se encuentre en la Naturaleza. De hecho, un estudio llevado a cabo hace un par de años por investigadores del Instituto Oncológico de la Universidad de Duke en Durham (EE.UU.) ya demostró que el poliovirus es capaz, incluso después de ser modificado para que no provoque la poliomielitis, de destruir las células del glioblastoma. Y ahora, los mismos autores han descubierto cómo lo hace.

Como explica Matthias Gromeier, director de esta investigación publicada en la revista «Science Translational Medicine», «la verdad es que teníamos una visión general de cómo actuaba el poliovirus modificado, pero desconocíamos los detalles del mecanismo a este nivel. Algo que es extremadamente importante para nosotros. Y es que el conocer los pasos que tienen lugar para generar una respuesta inmune nos permitirá razonar qué otras terapias combinar, y cuándo, con el poliovirus para mejorar la supervivencia de los pacientes».

Glioblastoma, mama y melanoma

Para llevar a cabo el estudio, los autores utilizaron cultivos de células de cáncer de mama y de melanoma a los que añadieron un poliovirus modificado para que no pudiera inducir el desarrollo de la poliomielitis. Y lo que vieron es que, tal y como ya habían visto en su trabajo con células de glioblastoma –uno de los tipos de cáncer cerebral más agresivos y letales–, el virus ataca directamente a las células tumorales. Pero, ¿por qué lo hace? Pues porque las células malignas tienen una gran cantidad de proteína CD155, bien conocida por actuar como ‘punto de anclaje’ del poliovirus. De hecho, esta CD155 era anteriormente conocida como ‘receptor del poliovirus’. El resultado es que el virus se une y destruye la mayoría de las células cancerígenas.

Sin embargo, una gran mayoría no es lo mismo que ‘todas’. Así que para completar su labor, el poliovirus lleva a cabo una segunda acción: alerta a las células del sistema inmune para que se sumen a su ataque. Esto ocurre porque, además de a las células tumorales, el poliovirus también infecta dos tipos de células inmunitarias: los macrófagos y, sobre todo, las células dendríticas, que ‘presentarán’ el poliovirus a los linfocitos T para que desencadenen una respuesta inmune para ‘neutralizarlo’. Y da igual dónde se encuentre: macrófagos, células dendríticas o células tumorales. El sistema inmune llevará a cabo su función y, una vez activado, las células cancerígenas infectadas por el poliovirus ya no podrán permanecer escondidas y serán vulnerables a su ataque.

El poliovirus también desencadena una respuesta por los linfocitos T que puede reconocer e infiltrarse en el tumorSmita Nair

Como indica Smita Nair, co-autora de la investigación, «no se trata solo de que el poliovirus mate a las células tumorales. También infecta a las células presentadoras de antígenos, lo que les permite actuar para que desencadenen una respuesta por los linfocitos T que puede reconocer e infiltrarse en el tumor. Se trata de un descubrimiento muy alentador, dado que sugiere que el poliovirus estimula una respuesta inflamatoria innata».

Agente ‘doble’

En definitiva, parece que el poliovirus modificado es capaz de destruir por sí solo a muchas células cancerígenas y de desencadenar una respuesta inmune a largo plazo para inhibir cualquier futura proliferación –la consabida ‘recidiva’– del tumor. Tal es así que este poliovirus modificado ya recibió el pasado año la designación de ‘terapia innovadora’ frente al glioblastoma recidivante por la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para, así, acelerar su investigación.

Como concluye Matthias Gromeier, «los futuros estudios se centrarán en la actividad inmune adicional que tiene lugar tras la exposición al virus modificado».

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