La gran farsa del aceite de canola: Cómo hemos sido engañados para reemplazar grasas naturales por una porquería de grasas trans

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Algunos de ustedes recordarán que a mediados de los años noventa apareció un nuevo aceite en los estantes de las tiendas de comestibles y en las listas de ingredientes de muchos alimentos procesados. Se llamaba canola, y se comercializaba vorazmente como un aceite nuevo y saludable, similar al aceite de oliva en su perfil de ácidos grasos, pero más barato. Un público al que se le lavó el cerebro a fondo con la creencia de que las grasas saturadas nos estaban matando, que cambió su mantequilla por aceites vegetales, pero que ya se estaba volviendo desconfiado con la soja, el maíz y las semillas de algodón, adoptó rápidamente esta alternativa más barata al aceite de oliva, que había llegada a ser vista como básicamente la única “grasa segura”.

Parece que pocos hicieron las preguntas correctas en ese momento: “¿Qué demonios es esto?”

El aceite de canola es una invención canadiense, creado por el cruzamiento de la planta de colza -cuyo aceite es tóxico para consumo animal y humano- para que ya no produzca (mucho) del tóxico ácido erúcico. Las regulaciones internacionales diferencian el aceite de canola del aceite de colza comprobando los niveles de ácido erúcico – si tiene menos del 2% de ácido erúcico, y menos de 30 µmoles de glucosinolatos, es de canola (término de marca registrada, por cierto).

Pero todo eso es bastante académico. Realmente no importa de dónde vienen las cosas, la pregunta sería: ¿es saludable?

Para ser francos, no. No lo es. Una de las principales razones para ello es bastante irónica. Uno de los supuestos beneficios del aceite de canola es que contiene grasas omega-3 y omega-6. Si no ha oído hablar de esto, probablemente ha estado viviendo bajo una roca durante las últimas dos décadas. Según el consejo de salud simplista proliferado por los medios de comunicación dominantes, estas grasas son “esenciales” y nunca podremos conseguir las suficientes. ¡Bien, genial! ¡Si el aceite de canola tiene un montón de omega-3 me llenaré de eso y no tendré que preocuparme por tener que comer el apestoso pescado!

El problema es que estas grasas, en particular las omega-3, son extremadamente delicadas y altamente susceptibles a la oxidación, es decir, se vuelven rancias. Presionar semillas para el aceite las expone a todas las cosas que harán que una delicada grasa se vuelva rancia – calor (a través de la fricción, si no es otra manera), oxígeno y luz. E incluso si usted es una empresa malvada productora de semillas oleaginosas y no le importa si su aceite es rancio, causando un daño biológico masivo a su base de clientes, a sus clientes sí les importará. Verás, los rancios omega-3 huelen y saben a “pescado”, algo que la mayoría de los clientes encuentran desagradable, por decir lo menos. Nadie va a usar su aceite para nada si le da a su creación culinaria una cierta “esencia de pescado”.

Entonces, ¿qué puede hacer un productor de canola? Bueno pues, ¡someter el aceite a más de una docena de etapas químicas para estabilizarlo, por supuesto! Desde la página Su Consejo Médico comentan:

Para hacer que la botella dure en un estante, además de ser capaz de soportar la cocción a alta temperatura, se necesitan más de una docena de etapas químicas para procesar la canola en un aceite que no se vuelva rancio. Estos procesos incluyen no sólo la hidrogenación, sino también la desodorización del omega-3. Este proceso puede formar hasta un 40% de ácidos grasos trans en la canola, incluso más que el aceite de soja.

Así es, grasas trans. El supervillano de la industria de la salud que estropea completamente los sistemas biológicos de cualquiera que los consuma. Las grasas que matan a unas 90,000 personas al año en Estados Unidos. Las grasas consideradas como al menos parcialmente responsables de enfermedades cardiacas, diabetes tipo 2, desregulación metabólica, inflamación no controlada, disfunción endotelial, cáncer y probablemente mucho más.

Y esto ni siquiera aborda el hecho de que casi toda la canola del mercado está genéticamente modificada, con todos los problemas inherentes a los OGM. ¿Aún crees que el aceite de canola es saludable? De nuevo, de la página, Su Consejo Médico:

Los siguientes padecimientos han sido atribuidos a la estafa del aceite de canola:

El aceite de canola agota la vitamina E, lo que puede provocar enfermedades crónicas como el corazón, el cáncer, el Alzheimer y la diabetes.

El aceite de canola aumenta la rigidez de las membranas (lo que es un factor importante de envejecimiento y desencadenante de enfermedades degenerativas como la diabetes).

El aceite de canola tiene el potencial de dañar los corazones creando fibrosis que perjudica la acción de la vitamina E (crucial en la inflamación).

En los estudios en humanos hubo un aumento del cáncer de pulmón, así como del daño cardíaco.

Se ha encontrado que el aceite de canola acorta la vida útil de algunos animales y en otros disminuye el recuento de plaquetas y aumenta el tamaño de las células plaquetarias.

El consumo de aceite de canola diario elevó los triglicéridos hasta un asombroso 47%.

La cosa es que esta información no es nueva. Demonios, ese artículo de Su Consejo Médico tiene cuatro años. La Dra. Mary Enig escribió Know Your Fats (Conozca sus grasas) en el 2000. De hecho, la FDA prohibió el uso del aceite de canola en las fórmulas infantiles en 1985 porque, ¡retrasaba el crecimiento! ¿Y nadie pensó que tal vez podría haber otras cosas asociadas negativamente al consumo de canola? ¿Sólo son los bebés los que tienen problemas con eso? OK. Entonces, estaré bien.

El hecho de que el aceite de canola esté todavía en las estanterías, en la lista de ingredientes de todos sus alimentos procesados favoritos, en las freidoras y botellas de aceite de cocina de sus restaurantes favoritos (es cierto, pregunté), es una parodia. Será interesante ver, cuando la prohibición de la FDA sobre las grasas trans entre en vigor en 2018, si todavía veremos aceite de canola en todas sus aplicaciones actuales. Apuesto a que las cosas no cambiarán nada.

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