El mito de la carne

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El mito de la carne

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A continuación veremos una serie de frases que, a menudo, damos por ciertas pero que con una dieta variada y equilibrada ya no tienen sentido.

¿Es la carne el alimento que tiene más proteínas?

No. Este es otro de los mitos de la carne más extendidos. Si bien la carne tiene un 25% de proteínas el alga Espirulina tiene un 65%. Otras algas, como la Klamath también tienen ese promedio de proteínas. La soja texturizada seca contiene un 34%, las semillas de calabaza un 30%, el extracto de levadura de cerveza un 27%, y el seitán o gluten 25%.

A continuación le siguen las judías secas crudas con un 23,5%, los piñones un 22,3%, lentejas 22,7%, cacahuete tostado 23,5% y los garbanzos 21%. El pescado tiene un 20% (según la variedad), el huevo tiene 12%, el queso va entre el 40% de un parmesano al 16 de un queso suave para untar.

Luego tendríamos que ver la variedad de aminoácidos y su disponibilidad. En general, las legumbres se combinan con un cereal (como el arroz) para completar los aminoácidos necesarios.

Solo la carne nos aporta la vitamina B12

Los huevos, los lácteos y el pescado son otras fuentes importantes de B12. En menor cantidad y con una menor disponibilidad también la podemos encontrar en los alimentos fermentados (tempeh, miso, salsa de soja), levadura de cerveza y algas.

Las proteínas de la carne son las mejores

El factor que hace que la proteínas sea mejor o peor, además de la cantidad, es su disponibilidad. Las proteínas del huevo son, por ejemplo, mucho más disponibles. La de la soja es también mucho mejor.

Los aminoácidos de la carne son más completos que los vegetales

Las proteínas vegetales citadas son muy completas. Quizá algunas flojeen en algún aminoácido por eso, como hemos citado, podemos combinarlas con otros alimentos (cereales y semillas). Por ejemplo en la India es muy habitual comer lentejas con arroz.

Ambos alimentos combinan perfectamente sus aminoácidos para “crear” una proteína muy completa. Si además le podemos por encima unas semillas de calabaza o de girasol el resultado ya sería sensacional.

El hierro solo se encuentra en la carne

Es importante saber que hay dos tipos de Hierro: el de tipo NO Hem, origen vegetal, que se absorbe entre un 5 y un 20% y el de origen animal o tipo Hem, que se absorbe entre un 20 y un 30%.

El siguiente listado indica Mg por cada 100 g

Almejas, berberechos 24 – 28.

Carne 2 – 14 (según el tipo de animal y la parte de la que hablemos).

Alga Klamath 133 mg.

El salvado de avena y de trigo 35 (cuidado porque el exceso de fibra dificulta a su vez la absorción de hierro).

Alga Espirulina 28.

Cereales 7 – 12.

Habas secas 8,5.

La soja y lenteja entre 7 y 12.

Frutos secos entre 6 y 7.

Espinacas y acelgas entre 3 y 4.

Las especias y condimentos pueden sorprendernos con sus altos niveles de hierro: tomillo 120, curry 58, romero 30, páprika 24.

Podemos ver que aunque el hierro de los alimentos vegetales se absorba menos, según estudios, tenemos muchos alimentos con un gran aporte que lo compensan. Si además tomamos en esa comida algún cítrico la absorción será mucho mayor.

El mito de la carne solo es, pues, un mito.

Motivos para no comer carne

Acidifican nuestro organismo

Al metabolizar la carne se producen una serie de residuos ácidos que nuestro organismo intentará eliminar como sea. Los animales carnívoros tienen para ello una enzima (uricasa) pero los seres humanos no.

El resultado es que hemos de compensarlo aportando nuestras reservas de minerales alcalinos (calcio, magnesio, potasio). El resultado es una mayor tendencia a la osteoporosis, a la gota, etc.

Son ricos en colesterol, grasas saturadas y calorías

Las enfermedades cardiovasculares son una de las primeras causas de mortalidad. Las carnes rojas y los lácteos son ricos en este tipo de grasas perjudiciales. Las grasas son muy ricas en calorías por lo que también favorecen la obesidad.

No comer carne nos evita “comer” residuos químicos

Según su alimentación, como esta se ha cultivado y la contaminación del lugar los animales pueden ir acumulando en sus partes grasas, a lo largo de su vida, pesticidas, herbicidas y fertilizantes.

Tienen bacterias y parásitos

Desde el momento que el animal es sacrificado la carne empieza un proceso de putrefacción. Si además no se conserva adecuadamente desde ese momento o se rompe la cadena de frío es posible que produzcan salmonella, disentería y otros problemas.

También hay posibilidad, si no hay un buen control veterinario, que pueda estar infectada por triquinosis, gusanos o parásitos (como el Anisakis en el pescado).

Hemos de tener en cuenta que el intestino de los animales carnívoros es muy corto ya que así eliminan los residuos de digerir la carne muy rápido. Nuestro intestino es mucho más largo por lo que la carne tarda mucho más en ser eliminada y tiende a “pudrirse” en nuestro intestino produciendo mala digestión y una mayor acidificación del organismo (responsable de la enfermedad y del envejecimiento). Es, sin duda, uno de los motivos importantes para no comer animales.

Favorece el estreñimiento

Por si faltaba poco además resulta que la carne no tiene fibra y eso hace que comer carne favorezca el estreñimiento (si además coincide que se toma poca fruta y verdura). Las heces serán más secas y duras. Habrá, por tanto, una mayor tendencia al estreñimiento, hemorroides, obesidad, gases, etc.

Mayor tendencia al cáncer

Comer carne favorece, como ya hemos comentado, el estreñimiento. Esa “podredumbre” intestinal puede favorecer determinadas reacciones químicas favorables para que se desarrolle el cáncer de colon. Por supuesto que el cáncer depende de muchos factores pero el estreñimiento y el consumo de carne son, juntos, factores importantes.

Alimenta a menos gente

Con el espacio destinado a cultivar alimento para un animal durante toda su vida podríamos alimentar a 20 veces más personas.

Es antiecológico

Precisamente porque alimentar a los animales requiere muchísima más tierra de cultivo se están destruyendo bosques y selvas para poder alimentar a unos cuantos. Los residuos que producen las granjas (orines, heces, gas metano, etc.) son altamente contaminantes.

Los ríos, lagos y acuíferos son los grandes perjudicados y eso cuando se habla de que cada vez hay menos agua dulce saludable disponible. No comer animales es, para mucha gente, un acto de solidaridad y ecología.

Mucha gente ve innecesario comer carne cuando la naturaleza nos ofrece alternativas vegetales. Si, además, los animales viven en condiciones inhumanas y crueles (la mayoría de granjas) los motivos para no comer carne son aún mayores.

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