Todo lo que debes saber sobre la jicama o patata mexicana

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La jicama, también conocida en algunos lugares del mundo como nabo mexicano, es una planta leguminosa que procede de los países de Centroamérica. El tubérculo de esta planta es amarillo, su interior es blanco cremoso, y su textura es muy similar a la de una patata, por eso en muchos países del mundo es conocida también como ‘la patata mexicana’.

Actualmente podemos encontrar diferentes tipo de jicama en el mercado: la de agua o la de leche. La primera de ellas se caracteriza por tener una raíz redonda y estar rodeada por un jugo color transparente. La Jicama de leche, sin embargo, posee una raíz alargada y su jugo es más lechoso, de ahí su nombre.

Una de las características más destacadas de este tubérculo, es que posee un delicioso sabor, ya que éste es algo dulce, de textura muy crujiente, y su alto contenido en agua la transforman en un alimento, además, muy refrescante.

Propiedades de la jicama

Si hay una propiedad que caracteriza sin duda alguna a la jicama, esa es la gran cantidad de vitamina C que nos aporta su consumo, con alrededor de 20 miligramos por cada pieza de 100 gramos. Pese a ello, existen otro tipo de beneficios de su consumo:

La jicama tiene muchos minerales que nos ayudan en determinados procesos de nuestro organismo, como calcio, para fortalecer nuestro sistema óseo; potasio, para nuestros músculos y articulaciones; y hierro, que nos ayuda a que el oxígeno pueda llegar mejor a nuestra sangre.

El potasio que contiene la jicama puede ayudarte, además, a controlar los niveles de sodio que se concentran en la sangre, evitando así que pueda subirte la tensión arterial. La jicama, al ser un tubérculo, tiene unos valores nutricionales similares a los de la patata, por ello, su aporte de hidratos de carbono es también elevado, así como sus niveles de almidón. Además, este tubérculo tiene una gran cantidad de agua, pues 100 gramos de jicama contiene alrededor de un 87% de agua. Esto quiere decir que se trata de una hortaliza idónea para mantenernos bien hidratados, sobre todo, cuando empiezan a apretar las altas temperaturas propias del verano. Otros de sus valores nutricionales son: 1,3 gramos de proteína y unas 40 calorías por cada 100 gramos, por lo que se trata, además, de un tubérculo que se puede consumir en dietas de adelgazamiento. Muchos expertos en nutrición reconocen en la jicama una aliada perfecto para combatir el estreñimiento, y también ayuda a reducir el colesterol y los triglicéridos, y tiene propiedades diuréticas. Al ser una buena fuente de fibra, la jicama es un alimento muy recomendado para mejorar los procesos digestivos, sobre todo cuando son digestiones pesadas o que tienden a generar muchos ácidos. Gracias a su alto contenido en vitamina B6, la jicama es también un alimento muy recomendado para mejorar los procesos cognitivos del cerebro, pues aumenta nuestra capacidad cognitiva e intelectual.

Cómo preparar la jicama

A diferencia de la patata, la jicama se puede consumir en crudo, eso sí, si optas por esta opción, lo mejor es que te asegures de que está bien lavada y bien pelada, y podrás añadirla, por ejemplo, a una deliciosa ensalada. También puedes pelarla y partirla en finas lonchas, para darle un toque dulce y agradable a tus sofritos o como base de cualquier otro plato salado.

Una gran ventaja de este tubérculo, es que podrás conservarlo en la nevera durante más de dos semanas, sin que su aspecto y su sabor se deterioren.

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