Drogas y comida basura; 2 Cosas que tienen en común y son inquietantes

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Drogas y comida basura; 2 Cosas que tienen en común y son inquietantes

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Como regla genera, cuando alguien habla de drogas y comida basura creemos que son conceptos englobados en categorías muy distintas, y en realidad son muy parecidas: las drogas y comida basura se comportan de igual manera en nuestro cuerpo, una vez las metes en tu cuerpo, es difícil deshacerse de ellas.

Recuerda el eslogan de unas famosas patatas fritas que decía “¿A que no puedes comer solo una?”, pues bien, se ha investigado mucho a cerca del porqué de esa afirmación y nuevos estudios han encontrado más razones para hacer este paralelismo entre drogas y comida basura.

¿Por qué esta similitud entre drogas y comida basura?

En el estudio que se realizó en el departamento de psicología de la Universidad de Michigan y el Centro de Investigación de la Obesidad de Nueva York, los investigadores hicieron mirar a los participantes imágenes de comida una al lado de otra, por ejemplo, una foto de una pizza junto a una foto de un pepino. Les pedían que identificaran con cual de los dos alimentos creían que podían tener más problemas. Los “problemas” a los que se referían los investigadores eran del tipo “perder el control y comer demasiado” o, lo que es lo mismo, con que alimentos podían desencadenar signos de adicción.

El estudio llegó a comparar hasta 35 alimentos. Los investigadores habían escogido, específicamente, alimentos que pertenecían a una de estas categorías: altos en grasas y azúcar refinada, carbohidratos (tipo chocolate o patatas fritas), altos en grasa pero no refinados (como el queso o el tocino) y los carbohidratos refinados pero no grasos (como los refrescos).

En general, aquellos alimentos que los participantes encontraron más adictivos, eran aquellos que habían sido altamente procesados para aumentar su nivel de grasa y carbohidratos refinados, con la consecuente carga glucémica elevada. Esa medida se refiere a cual es el nivel más alto de glucosa en sangre que aportará el alimento después de comerlo; una carga glucémica elevada, generalmente indica carbohidratos de baja calidad.

El grupo que participó en la investigación se componía de 120 estudiantes de la Universidad de Michigan y otro grupo más diverso de 398 personas encontradas a través del Mechanical Turk de Amazon.

Aunque hubieron ligeras diferencias en la clasificación de los alimentos en los dos grupos, ambos coincidieron en los mismos refrigerios centrales; pizza, chocolate, helado, galletas, hamburguesa con queso y patatas fritas.

¿Qué dice la ciencia de los aperitivos adictivos?

Tiene mucho sentido, para los investigadores, que esta lista de alimentos que salió en la investigación, sea un grupo de alimentos más adictivos que, por ejemplo, un buen filete a la parrilla.

Según los investigadores, estos alimentos tienen algunas cosas claves en común con las drogas adictivas; se consumen en altas dosis y se absorben rápidamente, lo cual provoca picos repentinos de azúcar en sangre.

Igual que ocurre con las drogas, estos alimentos también han sido procesados, modificándolos con grasa extra y carbohidratos refinados, substrayendo la fibra, las proteínas y el agua.

Mira un ejemplo claro del porqué las sustancias procesadas son más adictivas: las hojas de coca no son tan adictivas como cuando están procesadas y dan lugar a la cocaína. De igual modo, el pollo a la plancha no es tan adictivo como el pollo frito.

Pero esto no es algo que nos pase exclusivamente a los humanos, las ratas han demostrado que también pueden volverse adictas a ciertos alimentos. Algunos experimentos han demostrado que escogen los alimentos altamente procesados incluso si para ello deben sufrir algún castigo, como por ejemplo, una descarga eléctrica. Así que podemos afirmar que la adicción es algo que traspasa las fronteras de las especies.

Aunque no necesitamos un estudio científico para saber que no es probable pegarnos un atracón de rodajas de pepino o zanahoria, es el primer estudio que respalda la teoría de que los alimentos altamente procesados son más adictivos que las sustancias naturales y esa podría resultar una de las muchas claves para luchar contra la epidemia de obesidad que se estima que podría afectar al 85% de los adultos norteamericanos en el 2030.

Podrían llegar, incluso, a provocar cambios en la ley, tal y como dijo la autora principal del estudio y profesora de psicología de la Universidad de Michigan, Erica Schulte:

“SI ALGUNAS PERSONAS ASOCIAN LAS PROPIEDADES DE ALGUNOS ALIMENTOS CON LA ALIMENTACIÓN ADICTIVA, ESTO PUEDE AFECTAR LAS PAUTAS NUTRICIONALES Y LAS INICIATIVAS DE POLÍTICAS PÚBLICAS, COMO LA COMERCIALIZACIÓN DE ESTOS ALIMENTOS PARA LOS NIÑOS”.

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