El aguacate y el banano colaboran a disminuir el peligro cardiovascular

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La comida ricos en potasio reducen el peligro de deposición de calcio en los vasos sanguíneos, previniendo así el aumento de la aterosclerosis

La fruta fresca es una fuente natural de gran cantidad sustancias cardiosaludables. Es el suceso, entre diferentes, del potasio, que se localiza en grandes dosis tanto en los plátanos como en los aguacates. De ahí que, quizás, el viejo proverbio inglés que dicta que ‘una manzana al día conserva al médico en la lejanía’ pueda tener también su ‘validez’ en el suceso de los plátanos. Y es que como ocurre con las manzanas, los plátanos –y demás fuentes abundantes en potasio– también disminuyen, y demasiado, el peligro de dolencias cardiovasculares. De hecho, un ensayo llevado a cabo por expertos de la Universidad de Alabama en Birmingham(EE.UU.) muestra por vez primera que la comida ricos en potasio cuidan frente al aumento de la aterosclerosis –o lo que es lo mismo, frente al endurecimiento de las venas y arterias–. O así ocurre, en el momento que menos, en modelos animales –ratones.

Como explica Paul Sanders, co-autor de esta investigación publicada en la revista «JCI Insight», «nuestros hallazgos poseen un notable potencial traslacional dado que revelan el beneficio de una suplementación indicada de potasio en la prevención de la calificación en animales predispuestos a desarrollar aterosclerosis, así como los efectos adversos de la ingesta deficiente de potasio».

Pérdida de flexibilidad

En el ensayo, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– al que manipularon para que careciera de una proteína que, llamada ‘apolipoproteína E’ (ApoE), es encargado del transporte de colesterol a través de la sangre. En consecuencia, y en suceso de ser alimentados con una alimentación rica en grasas, los animales presentaban una gran predisposición a desarrollar aterosclerosis.

Los ratones fueron divididos en tres grupos a los que se administró una alimentación con diferentes niveles –bajos, normales o altos– de potasio. Y de acuerdo con los efectos, los animales con una alimentación deficiente en potasio experimentaron un aumento muy significativo de la calcificación vascular. Por el contra, aquellos que disfrutaron de una alimentación rica en potasio no sufrieron una calcificación de sus arterias y venas.

Es más; la dieta pobre en potasio se asoció con un aumento de la rigidez de la aorta –la arteria principal del cuerpo y de la que parten todas las arterias salvo las pulmonares–, mientras que la ingesta alta del mineral conllevó un disminución de esta rigidez. En consecuencia, el ‘árbol arterial’ de los ratones a los que se negó el potasio tenía un grado de calcificación –y, por ende, de rigidez– muy superior al de los animales que ingirieron grandes dosis de este mineral.

en cambio, los efectos no explican el mecanismo por el que el potasio ‘normaliza’ la calcificación –o lo que es lo mismo, la deposición de calcio–, en las arterias y venas. Por ello, los autores llevaron a cabo un segundo ensayo: evaluar el efecto de las concentraciones de potasio encima del crecimiento de las células musculares lisas que están las paredes de los vasos sanguíneos. Y de acuerdo con los efectos obtenidos con los cultivos celulares, la deficiencia de potasio fomenta la expresión de marcadores genéticos característicos de las células óseas y disminuye la expresión de marcadores propios de las células musculares lisas del endotelio vascular. Es decir, como apunta los propios autores, «nuestros efectos insinuan la transformación de las células del músculo liso vascular en células similares a las óseas en circunstancias de deficiencia de potasio».

Más específicamente, los bajos niveles de potasio incrementan la concentración de calcio intracelular en las células musculares lisas del endotelio vascular, lo que desencadena la activación de diferentes mediadores como la proteína quinasa C y, sobre todo, la proteína CREB, implicada en la promoción de la autofagia celular –un procedimiento que juega un papel fundamental en la calcificación de los vasos sanguíneos.

Plátanos y aguacates

En concluyente, parece que el consumo habitual de plátanos o aguacates, así como de cualquier otro alimento –o suplemento– rico en potasio, nos resultará de gran colabora en el momento de evitar la aterosclerosis.

Como concluye Yabing Chen, directora de la investigación, «nuestros efectos, en los que se muestra cómo las células musculares lisas vasculares en las arterias regulan la calcificación vascular, llaman la atención sobre la necesidad de reflexionar la ingesta de potasio en la dieta para la prevención de las complicaciones de la aterosclerosis. Y igualmente, ofrece nuevas dianas para el aumento de terapias potenciales dirigidas a evitar o tratar la calcificación vascular y la rigidez arterial».

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